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Sueños de colores

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sueñoscoloresEn esta tarde lloviznan sueños de colores, déjate colorear, todo se torna bonito. Expectante los vi caer, aquí, allá, livianos, dirigidos por nadie, pero sabiendo su camino. Y se alegran todas las flores, en un mundo de ilusiones. Ilusiones de un llanto que no se lloró nunca, que se funde con la lluvia y se torna en sueños, azules, amarillos. Una lluvia multicolor como el arcoíris de mis sueños, esos que anhelo cumplir a tu lado. Un punto y aparte en nuestra historia. Esta historia tan mía, y tan ausente de ti. Ausente e intangible, pero nuestra por y para siempre. Siempre hemos tratado de construir hombro a hombro en el telar de la vida, la historia más hermosa donde se tejen los sueños y se hilvanan ilusiones. Pero después de tanta espera ese gran sueño es ahora una hermosa realidad. Ya la carga de las ilusiones se me vuelve ajena, añeja. Intento aprender de mis errores y no volver sobre mis pasos. Busco la lógica y la experiencia que me sirven de impermeable y paraguas. Debo salir. Debo hacerlo. Se me terminó la comida. Y se me terminó el vino, todo eso lo puedo soportar, pero tu ausencia, jamás.

He perdido la cuenta de cuantos cigarrillos he fumado. La alacena huele a olvido, la vajilla ya no está completa, la comida es solo un sueño. Caen las gotas, los sueños se fragmentan, aquí, «plaf», allá, «plaf». Aunque esos sueños se destruyeron desde tu partida. Pero al menos tengo la esperanza de que el día de mañana me uniré junto a ti y estaremos juntos por siempre. En esta tarde lloviznan sueños de colores verdes olivos y se escuchan tanquetas anunciando una primavera de rosas rojas. Aunque hasta la misma esperanza me susurra que no lo haga. Que ya no te espere. Y en secreto me dijo un sueño, que debo ser feliz. Junto con ello mis recuerdos salen a flote, puedo jugar con mi memoria y recordar lo mucho que nos quisimos. Es como mi película favorita: la pauso y miro tu sonrisa, tu pelo volátil; miro con mucha atención como deslizo mis dedos por tu cuerpo como reímos y corremos a la orilla del mar. Pero ya solo es mi recuerdo como una película. Entre sueños y recuerdos fragmentados, un atisbo de ilusión se hace presente y te veo en mi lista de mandados entre chocolates y aguardiente. De todas las niñas quinceañeras que esperan al Príncipe azul en su blanco corcel. Solo espero la lluvia de sueños de colores para pedir mi deseo, pero no llega, mientras el príncipe no es ya azul, lo han dejado descolorido de tanto besar princesas equivocadas. Son los sueños de aquellos días que compartimos y que pronto quedarán en el olvido.

Aunque hay algunos sueños, que ni siquiera el olvido se atreve a matar. Cada noche tomo esa pastilla para soñar contigo. Se que ya no te podré tocar y, aunque para mí no sea suficiente, me conformo con verte y cada mañana me despierto con una mochila llena de frustración. Quiero quedarme a vivir allí pegado al vidrio tan frágil como yo, para sentirte cerca, corren mis lágrimas como corren las gotas en el vidrio. Y te alejas, y te acabas. Jugaré con los charcos coloridos de sueños, me atreveré.

Pero lo que nunca acabará será mi esperanza, esa que me grita a los cuatro vientos, que, aunque estemos lejos, de mi mente no te mantengo ausente, porque es más grande el amor que nos tenemos, y juramos en esa tarde que lloviznaban nuestros sueños de colores, que único amor verdadero era el de nosotros, que mi alma y tu alma están fundidas de hierro. Me niego a pensar que tu amor y el mío sean solo una quimera, un zarpazo de felicidad. Lo quiero todo, lo merezco y tú también. ¿Te acuerdas cuando nos besamos en esa tarde cálida de estío? Aún recuerdo tu mano en mi nuca y ahí te amé y supe que no hay nada más que tú y yo. Mojando poco a poco los corazones abatidos, dejando en cada esquina aquellos suspiros que entre beso y beso sellamos antes de partir en el último segundo de aquel minuto perdido que cuelga en esta fría noche. Y llegue tarde para decirte que nada es más lindo que un sin fin de colores, aquel que llena el alma vacía luego de tantas tristezas. Por eso, sueño con ellos y armo mi mas maravilloso mundo, pero eso sí; si estas conmigo.

Y desde entonces, es que comencé a volar… Tan alto que me desprendí de esta tierra. No me sueltes, que caeré sin alas. Sígueme sosteniendo a través de tus labios. Vuela con mis alas que yo me alimento de tu esencia. Permite que el resto del mundo sea nuestro cómplice mientras las estrellas danzan a nuestro alrededor. Una danza que esparce polvo de estrellas, envolviendo al universo en una llovizna de colores, donde cada gota trae un millón de sueños. Limpiando mis lágrimas negras ya mi horizonte se pinta más claro. Me idealizo que estás junto a mí, aunque solo sea mera ilusión: «mi amor platónico».  Y tú sin mí… Ya no habrá mal de amores.

Ahora, de vez en cuando me asomo a la ventana y recuerdo tus palabras; tu voz festiva diciéndome lo bello que sería que cada gota de lluvia fuese un sueño y cada sueño de un color distinto.

Este texto es el resultado de una dinámica propuesta en Facebook. Agradezco a todos los participantes por su valiosa contribución. A continuación los menciono en estricto orden de participación:

Paula Montoya, Aiko Esor, Magaly García, Anauj Zerep, Jeanett L. Ginory, Martha García Álvarez, Roa Soff, Raúl Leiva, Merry Zaragoza, Nanatza Martínez, Magda Bello, Lau Niom, De la Paz Ara, Gäbby Molina. Elvira Estévez, Julio Carlos de Posada, Norma Suárez Necs, María Vadillo, Janeth Funez, Marta Araneda González, Angie Rojas, Ricardo Hamet Pinto Quispe, Gabriela Jasso y Claudia Portu.

¡Muchas gracias por ser parte de esta hermosa comunidad!