Relato

Esta tristeza

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Les comparto mi colaboración de este mes en Salto al reverso.

SALTO AL REVERSO

Es tan amarga como un café en silencio.
Pesa en alguna parte del ser.
Es un insolente recordatorio de que el día comienza sin sol.
Anega los ojos de agua y va vaciando el corazón de a poco.
Te mantiene en un estatus de inmovilidad permanente.
Hay mil piezas, pero ninguna de ellas encaja.
Los recuerdos necios son como preguntas abandonadas.
Es sufrir un ataque de rabia en calma, mientras la noche se consume
y das diez mil vueltas en la cama y ya no hay nada.
No es veneno, pero mata.
Se alimenta de minutos y crece… y crece.
Esta tristeza me impide olvidar tu nombre,
solo porque eres tú quien la causa.
La canción la olvido.
La foto la rompo.
Las mil lágrimas las lloro.
Pero ¿quién me quita esta tristeza?
Esta
maldita
tristeza.

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Mamá

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Colaboración de este mes en Salto al reverso.

SALTO AL REVERSO

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«Patient in Hospital Room» Pulicdomainpictures CC0

Estaba harto de vivir con su madre. Sus hermanos le habían endilgado la responsabilidad de cuidarla porque él no tenía compromisos familiares y aprovecharon que también se quedó sin empleo. Un asistente confiable, dijeron. Le darían recursos para manutención de su madre y un poco más para él. No pudo negarse, lo tenían contra las cuerdas. Se mudó a la casa en dónde vivió de niño; dormiría en la misma habitación. Su madre rebasaba los ochenta años y sufría episodios de demencia senil, pero en ocasiones estaba lúcida en su totalidad.

—¿Hola?  ¿Me escuchas? —dijo mientras acomodaba el aparato telefónico en su oreja.

—¿Emilio? ¿Ha pasado algo? —se escuchó la voz por encima de un zumbido.

—Felipe, necesito que deposites más dinero. Está ocupando más pañales y los paquetes que han traído casi se acaban.

—Dile a Rosa. Este mes me tocó pagar los…

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A estas horas

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Les comparto una entrada de nuestro autor destacado del cuatrimestre en Salto al reverso, Poetas Nuevos..
Los invito a visitar su blog personal: poetasnuevos.wordpress.com.

SALTO AL REVERSO

Extraño el azul de tu voz, desde ese acento canchero y la forma en que arrastras algunas palabras, hasta el brillo fino de un: ¡¡pero, ché!!

Extraño tus manos acariciando el cielo de mi mirada, tan azul de verte, tan azul de soñarte, tan azul de sorprenderte cuidando mi piel.

Extraño el destello en tu cabello del azul de la luna en días sin estrellas y la panza del firmamento explota en azul intenso y nosotros nos amamos.

Extraño el a contraluz de tu pecho, azul que deshaciéndose en mi boca, una dosis tan tuya como mis manos en tus caderas, agitando el mar.

Extraño que seamos lo escrito a diario entre el jueves, viernes y domingo, en el fondo azul del blog y a veces en un salto al reverso de nuestras vidas.

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El jocho

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Enlace de la imagen: https://bit.ly/2VUPDyD

Todavía estaba indeciso cuando pedí el «jocho» a la señora del carrito —a mí no me gustan—; pero me entretuve con el recuerdo de que Zypza les decía así a los perritos calientes y sonreía y se movía inquieta mientras preparaban el bocadillo. También pedí una soda de dieta, la señora que me despachaba me miraba con sonrisa irónica.

—¿Con todo? —dijo con impaciencia.

—Sí, con todo y un poco más —dije, como ella decía, solo que yo no era tan angelical como Zypza y la señora me lanzó una mirada de esas que hieren de muerte.

Con el bocadillo y bebida en mano, fui dejando la avenida principal para dirigirme a una calle perpendicular a la de la casa de Zypza. Allí había unos escalones que servían de acceso a la puerta de una casa que había quedado a desnivel de la calle. Era un lugar apenas iluminado por una lámpara de mercurio. Un ambiente agradable para sentarse a cenar y escuchar las historias de Zypza. La escuchaba sin perder de vista sus gestos: arrugaba la frente o abría de más los ojos. Todo mientras disfrutaba de su «jochoݟ. Cuando terminaba, pegaba un salto y corría a la esquina para asegurarse de que su madre no estaba buscándola. Era divertido verla hacer eso, —ella era muy divertida—. Regresaba y bebía la soda a pequeños sorbos y me convidaba. Después llegaba el momento más esperado: Zypza me abrazaba y recargaba su cabeza en mi pecho. Ahí se quedaba durante un buen rato; sin hablar, sin moverse, solo sintiendo la cercanía de nuestros cuerpos. Siempre que lo recuerdo me da risa: era un momento de verdad especial impregnado con el olor de la mostaza. Luego me miraba con esa mirada que pretendía explicarme todo, pero no lo hacía.

La última vez que supe de ella me dio un beso, y como lo hacía siempre, corría sin voltear hasta la puerta de su casa. Solo un beso.
Siempre me paro indeciso frente al carrito de la calle principal y pienso en todas esas noches con ella. Aunque se haya ido, no dejo de comprar un «jocho» y una soda de dieta. El «jocho» lo dejo en los escalones. La soda me la bebo a pequeños sorbos junto con su recuerdo.

 

Sueños de colores

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sueñoscoloresEn esta tarde lloviznan sueños de colores, déjate colorear, todo se torna bonito. Expectante los vi caer, aquí, allá, livianos, dirigidos por nadie, pero sabiendo su camino. Y se alegran todas las flores, en un mundo de ilusiones. Ilusiones de un llanto que no se lloró nunca, que se funde con la lluvia y se torna en sueños, azules, amarillos. Una lluvia multicolor como el arcoíris de mis sueños, esos que anhelo cumplir a tu lado. Un punto y aparte en nuestra historia. Esta historia tan mía, y tan ausente de ti. Ausente e intangible, pero nuestra por y para siempre. Siempre hemos tratado de construir hombro a hombro en el telar de la vida, la historia más hermosa donde se tejen los sueños y se hilvanan ilusiones. Pero después de tanta espera ese gran sueño es ahora una hermosa realidad. Ya la carga de las ilusiones se me vuelve ajena, añeja. Intento aprender de mis errores y no volver sobre mis pasos. Busco la lógica y la experiencia que me sirven de impermeable y paraguas. Debo salir. Debo hacerlo. Se me terminó la comida. Y se me terminó el vino, todo eso lo puedo soportar, pero tu ausencia, jamás.

He perdido la cuenta de cuantos cigarrillos he fumado. La alacena huele a olvido, la vajilla ya no está completa, la comida es solo un sueño. Caen las gotas, los sueños se fragmentan, aquí, «plaf», allá, «plaf». Aunque esos sueños se destruyeron desde tu partida. Pero al menos tengo la esperanza de que el día de mañana me uniré junto a ti y estaremos juntos por siempre. En esta tarde lloviznan sueños de colores verdes olivos y se escuchan tanquetas anunciando una primavera de rosas rojas. Aunque hasta la misma esperanza me susurra que no lo haga. Que ya no te espere. Y en secreto me dijo un sueño, que debo ser feliz. Junto con ello mis recuerdos salen a flote, puedo jugar con mi memoria y recordar lo mucho que nos quisimos. Es como mi película favorita: la pauso y miro tu sonrisa, tu pelo volátil; miro con mucha atención como deslizo mis dedos por tu cuerpo como reímos y corremos a la orilla del mar. Pero ya solo es mi recuerdo como una película. Entre sueños y recuerdos fragmentados, un atisbo de ilusión se hace presente y te veo en mi lista de mandados entre chocolates y aguardiente. De todas las niñas quinceañeras que esperan al Príncipe azul en su blanco corcel. Solo espero la lluvia de sueños de colores para pedir mi deseo, pero no llega, mientras el príncipe no es ya azul, lo han dejado descolorido de tanto besar princesas equivocadas. Son los sueños de aquellos días que compartimos y que pronto quedarán en el olvido.

Aunque hay algunos sueños, que ni siquiera el olvido se atreve a matar. Cada noche tomo esa pastilla para soñar contigo. Se que ya no te podré tocar y, aunque para mí no sea suficiente, me conformo con verte y cada mañana me despierto con una mochila llena de frustración. Quiero quedarme a vivir allí pegado al vidrio tan frágil como yo, para sentirte cerca, corren mis lágrimas como corren las gotas en el vidrio. Y te alejas, y te acabas. Jugaré con los charcos coloridos de sueños, me atreveré.

Pero lo que nunca acabará será mi esperanza, esa que me grita a los cuatro vientos, que, aunque estemos lejos, de mi mente no te mantengo ausente, porque es más grande el amor que nos tenemos, y juramos en esa tarde que lloviznaban nuestros sueños de colores, que único amor verdadero era el de nosotros, que mi alma y tu alma están fundidas de hierro. Me niego a pensar que tu amor y el mío sean solo una quimera, un zarpazo de felicidad. Lo quiero todo, lo merezco y tú también. ¿Te acuerdas cuando nos besamos en esa tarde cálida de estío? Aún recuerdo tu mano en mi nuca y ahí te amé y supe que no hay nada más que tú y yo. Mojando poco a poco los corazones abatidos, dejando en cada esquina aquellos suspiros que entre beso y beso sellamos antes de partir en el último segundo de aquel minuto perdido que cuelga en esta fría noche. Y llegue tarde para decirte que nada es más lindo que un sin fin de colores, aquel que llena el alma vacía luego de tantas tristezas. Por eso, sueño con ellos y armo mi mas maravilloso mundo, pero eso sí; si estas conmigo.

Y desde entonces, es que comencé a volar… Tan alto que me desprendí de esta tierra. No me sueltes, que caeré sin alas. Sígueme sosteniendo a través de tus labios. Vuela con mis alas que yo me alimento de tu esencia. Permite que el resto del mundo sea nuestro cómplice mientras las estrellas danzan a nuestro alrededor. Una danza que esparce polvo de estrellas, envolviendo al universo en una llovizna de colores, donde cada gota trae un millón de sueños. Limpiando mis lágrimas negras ya mi horizonte se pinta más claro. Me idealizo que estás junto a mí, aunque solo sea mera ilusión: «mi amor platónico».  Y tú sin mí… Ya no habrá mal de amores.

Ahora, de vez en cuando me asomo a la ventana y recuerdo tus palabras; tu voz festiva diciéndome lo bello que sería que cada gota de lluvia fuese un sueño y cada sueño de un color distinto.

Este texto es el resultado de una dinámica propuesta en Facebook. Agradezco a todos los participantes por su valiosa contribución. A continuación los menciono en estricto orden de participación:

Paula Montoya, Aiko Esor, Magaly García, Anauj Zerep, Jeanett L. Ginory, Martha García Álvarez, Roa Soff, Raúl Leiva, Merry Zaragoza, Nanatza Martínez, Magda Bello, Lau Niom, De la Paz Ara, Gäbby Molina. Elvira Estévez, Julio Carlos de Posada, Norma Suárez Necs, María Vadillo, Janeth Funez, Marta Araneda González, Angie Rojas, Ricardo Hamet Pinto Quispe, Gabriela Jasso y Claudia Portu.

¡Muchas gracias por ser parte de esta hermosa comunidad!

Novedades de Salto al reverso (Convocatoria y autor destacado)

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Noticias de la convocatoria.

SALTO AL REVERSO

Convocatoria de nuevos autores

Durante los primeros meses del año, realizamos una convocatoria para integrar nuevos talentos a nuestro blog. Recibimos tres solicitudes, las cuales fueron evaluadas por los miembros del consejo editorial. Como resultado de esas evaluaciones, nos vemos en la necesidad de anunciar que ninguna de las solicitudes fue aprobada debido a que no cumplen con los criterios de Salto al reverso, por lo tanto la convocatoria se declara desierta.

Los autores ya han sido avisados y esperamos su comprensión. Una nueva convocatoria será abierta a inicios del próximo año. Mientras tanto, animamos a nuestros autores actuales a seguir publicando en el blog y a nuestros lectores a seguir comentando en las entradas publicadas. ¡Gracias!


Votación de autor destacado

Cada cuatrimestre reconocemos la obra y labor de un autor de Salto al reverso. Conoce a nuestros autores destacados hasta la fecha: Autores destacados

Tras ser elegido, el autor…

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El último día con sol

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No todo se alivia con llanto.

Me voy quedando solo

como una palabra en desuso

que nadie recuerda.

No me sorprende

que me haya convertido

en cronista de mi derrota,

arrepentido hasta de pensar.

En el espejo veo a otro:

a un extraño que no usa más su sonrisa

 y para quien el silencio

es su nueva manera de hablar.

He dejado un montón de cosas en el camino

que con tu ausencia pierden su valor.

Es curioso, hay más cosas que quiero olvidar

que las que deseo recordar.

No quedan más asuntos que resolver.

Me voy quedando solo;

el tiempo se diluye

y estoy tan cansado.

Hoy es el último día con sol.