Marea baja


De esos amores de marea baja que apenas modifican la playa.

De esos que no son huracán ni nada; de los que solo duran medio día.

De los que los caracoles no guardan recuerdos ni las ostras se gastan en huir.

De aquellos que con súbitos vientos enardecidos nunca llegan a buen puerto.

Siempre empujados a la orilla, a nivel del mar.

Autores: Jeanette Ginory, Alba Cerrato, Raúl Leiva, Mariliz Salazar Porras, Elvira Estévez, Martha García Álvarez, Julio Carlos de Posada y Carlos Quijano.

Ebriedad


Quise olvidarte bebiendo una botella entera de amnesia; al otro día tuve una resaca de recuerdos.

Ahora


Shadow hand

Hay líneas que en lugar de borrarlas es mejor no escribirlas.

Queda una historia en turno a la espera de canjear su significado.

Así sobrevivo en un cuarto sin ventanas para no ver como va la vida allá afuera sin ti.

Porque lo que hay dentro no alcanza para vida, pero tampoco roza la muerte, ahora.

Y el viento ya no dice nada, la luna ya no alumbra para ambos; todos los días son iguales.

Queda un alfabeto desconectado y una máquina que a veces hace ruido.

La lógica se convirtió en reproche, el tiempo en algo extraño y la distancia se ha hecho enorme, ahora.

El insomnio impera por las noches, mientras que en el día tus luces ciegan la razón.

¿Durante cuánto tiempo debo perseguir al olvido? ¿Cuántas lágrimas se necesitan para agotar el pasado?

Solo hay silencio y no respuestas, ahora.

Ahora hay una aterradora confusión entre el ser y el estar; entre el ir y venir; entre el vivir y morir.

Ya no hay verbos ni adjetivos, solo queda este maldito adverbio: ahora.

Y así es como me siento, perdido en un laberinto oscuro de emociones que mueren y renacen.

Con un pasado qué se niega a morir, un futuro que nunca fue y como único testigo de esta rabiosa soledad, el ahora.

Imagen: Carlos Quijano

In memoriam


Hoy, un pensamiento se eleva desde lo más profundo del corazón, consecuencia de muchos recuerdos, de risas, de lágrimas, de añoranzas, de juegos y juguetes.

Aunque el llanto traiciona al sentimiento delatándolo sin disimulo, van pasando uno a uno todos esos días; acomete el dolor al caer en la cuenta que ya no volverán.

Sin embargo, es necesario aprender a vivir con esa pena constante; aprender a lidiar con ella hasta el último momento porque no se irá.

Ahora, en cambio, debemos encontrar en cada sitio, en cada lugar todo aquello que quedó de ustedes, porque a través de todo ello sabemos que, aunque se les extrañe, siempre estarán aquí,
de una forma distinta cada día, en cada cosa, en cada situación, en cada evocación de la memoria, en cada apreciación de ustedes.

Hoy hay ausencia, pero no hay olvido.

Hoy hay mucho dolor, pero queda el amor  y está por encima de todo.

 

La ilusión de todos los días: Sin lógica, sin tiempo, sin distancia


Les comparto mi colaboración en el blog de Merche García, La ilusión de todos los días. ¡Gracias, Merche!

blog sobre reflexiones, foto, música, libros, conciertos, cine, relatos

Origen: La ilusión de todos los días: Sin lógica, sin tiempo, sin distancia