Marea baja

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De esos amores de marea baja que apenas modifican la playa.

De esos que no son huracán ni nada; de los que solo duran medio día.

De los que los caracoles no guardan recuerdos ni las ostras se gastan en huir.

De aquellos que con súbitos vientos enardecidos nunca llegan a buen puerto.

Siempre empujados a la orilla, a nivel del mar.

Autores: Jeanette Ginory, Alba Cerrato, Raúl Leiva, Mariliz Salazar Porras, Elvira Estévez, Martha García Álvarez, Julio Carlos de Posada y Carlos Quijano.

Estaciones

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Les comparto la colaboración de este mes en Salto al reverso.

SALTO AL REVERSO

Tanto invierno en el alma.
El otoño haciendo lo suyo en el cuerpo.
La primavera aferrándose a las esperanzas,
y el último tibio verano que dejó tu recuerdo.

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Esta tristeza

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Les comparto mi colaboración de este mes en Salto al reverso.

SALTO AL REVERSO

Es tan amarga como un café en silencio.
Pesa en alguna parte del ser.
Es un insolente recordatorio de que el día comienza sin sol.
Anega los ojos de agua y va vaciando el corazón de a poco.
Te mantiene en un estatus de inmovilidad permanente.
Hay mil piezas, pero ninguna de ellas encaja.
Los recuerdos necios son como preguntas abandonadas.
Es sufrir un ataque de rabia en calma, mientras la noche se consume
y das diez mil vueltas en la cama y ya no hay nada.
No es veneno, pero mata.
Se alimenta de minutos y crece… y crece.
Esta tristeza me impide olvidar tu nombre,
solo porque eres tú quien la causa.
La canción la olvido.
La foto la rompo.
Las mil lágrimas las lloro.
Pero ¿quién me quita esta tristeza?
Esta
maldita
tristeza.

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Me estalla la cabeza, me duelen los bolsillos, me pesa el alma

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Conozcan la obra de Elvira Martos, autora destacada de Salto al reverso de este cuatrimestre.

Visiten su sitio web: elviramartos.com

SALTO AL REVERSO

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Mamá

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Colaboración de este mes en Salto al reverso.

SALTO AL REVERSO

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«Patient in Hospital Room» Pulicdomainpictures CC0

Estaba harto de vivir con su madre. Sus hermanos le habían endilgado la responsabilidad de cuidarla porque él no tenía compromisos familiares y aprovecharon que también se quedó sin empleo. Un asistente confiable, dijeron. Le darían recursos para manutención de su madre y un poco más para él. No pudo negarse, lo tenían contra las cuerdas. Se mudó a la casa en dónde vivió de niño; dormiría en la misma habitación. Su madre rebasaba los ochenta años y sufría episodios de demencia senil, pero en ocasiones estaba lúcida en su totalidad.

—¿Hola?  ¿Me escuchas? —dijo mientras acomodaba el aparato telefónico en su oreja.

—¿Emilio? ¿Ha pasado algo? —se escuchó la voz por encima de un zumbido.

—Felipe, necesito que deposites más dinero. Está ocupando más pañales y los paquetes que han traído casi se acaban.

—Dile a Rosa. Este mes me tocó pagar los…

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Un microcuento para antes de dormir

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Acompañé a mi madre a la comandancia de policía. Habían pasado las 72 horas que establecía la ley para declarar a una persona como desaparecida.
—Iniciaremos una carpeta de investigación, señora —dijo el ministerio público. Y le entregó una copia del acta circunstanciada a mi madre. Ella miró el documento en silencio y no respondió al agente. Miraba y callaba como siempre.— Comenzaremos la búsqueda de su marido de inmediato, circularemos su fotografía por todos los medios hasta encontrarlo.

No lo encontrarían. Solo yo sabía los lugares en donde enterré cada parte de su cuerpo.

Él ya no volverá a hacerme daño.

A estas horas

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Les comparto una entrada de nuestro autor destacado del cuatrimestre en Salto al reverso, Poetas Nuevos..
Los invito a visitar su blog personal: poetasnuevos.wordpress.com.

SALTO AL REVERSO

Extraño el azul de tu voz, desde ese acento canchero y la forma en que arrastras algunas palabras, hasta el brillo fino de un: ¡¡pero, ché!!

Extraño tus manos acariciando el cielo de mi mirada, tan azul de verte, tan azul de soñarte, tan azul de sorprenderte cuidando mi piel.

Extraño el destello en tu cabello del azul de la luna en días sin estrellas y la panza del firmamento explota en azul intenso y nosotros nos amamos.

Extraño el a contraluz de tu pecho, azul que deshaciéndose en mi boca, una dosis tan tuya como mis manos en tus caderas, agitando el mar.

Extraño que seamos lo escrito a diario entre el jueves, viernes y domingo, en el fondo azul del blog y a veces en un salto al reverso de nuestras vidas.

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